Loading color scheme

Buda, Jung y Sócrates juegan juntos La Rayuela de la Vida

¿Son la búsqueda espiritual, los procesos de sanación emocional, la necesidad de encontrar el sentido de la vida, el autoconocimiento, la práctica de la meditación, el ideal de ser buenos seres humanos y la indagación filosófica cosas separadas?


Así nos lo han presentado las religiones que excluyen de su seno las metodologías de crecimiento personal, los filósofos que afirman que solamente mediante la disquisición intelectual pueden dirimirse los asuntos relativos al propósito de la vida, los psicólogos que atienden las disfunciones mentales sin considerar que la resciliencia tiene mucho que ver con la determinación existencial de construir y encontrarle sentido al gran misterio de que somos, los buscadores espirituales que han desdeñado la pertinencia de asimilar los mejores regalos de la filosofía occidental para enfrentar sin fanatismo y con mente abierta los retos del siglo XXI. Pero Buda, Sócrates, Plotino, Heidegger y Jung en realidad siempre se han dado la mano.

Lanzamiento en la Feria del libro,  Corferias , Auditorio Filbo Cine , Jueves 25 de abril de 2019 a las 2 pm.

Musicoterapia y Sonidoterapia

Vivir es fascinante, sobre todo cuando nos mantenemos atentos a cada experiencia, cuando disfrutamos cada instante como si fuera el primero, cuando no dejamos de sorprendernos. Si, en este mismo momento, fueramos plenamente concientes de los colores que nos rodean, de las sensaciones táctiles, gustativas y olfativas, de los sonidos que nos circundan ; no podríamos evitar sentir una profunda gratitud hacia la vida : las preocupaciones se irían, se esfumarían como por arte de magia, reemplazadas por el hechizo de estar vivos, de gozar del privilegio de existir.

Estafas con máscara espiritual

¿Una cosa pasa a ser otra si cambia de nombre y de filosofía justificadora? ¿Un mandala  ya no es una pirámide por llamarse bonito?

New York: el paraiso de los condenados

Las pocas veces que me han acusado con insistencia de algo de lo que soy inocente, he experimentado con el paso del tiempo que me voy sintiendo culpable. Tal es el poder de una imagen autoritaria: te convence no solamente de que has cometido un delito que no sabías que existía, sino de que mereces ser vigilado constantemente para no cometerlo otra vez. Todos a tu lado aceptan igualmente ser fichados, para que sea posible que una grabación delate al culpable y la convivencia “pacífica” sea un hecho. Es la paz a punta de vigilancia, cámaras, autoridad y amenaza de castigos severos. Se consigue, pero no sientes armonía en tu entorno, porque está hecha a punta de severidad y de normas externas. No viene del corazón.

La mente no es el cerebro

Los paradigmas que actualmente revolucionan la concepción newtoniana del mundo, paradigmas que fundamentan nuevas estrategias de desarrollo del potencial mental y somático humano, inciden o incidirán (-hasta abarcarlas-) en todas las áreas sociales y académicas.

¿Basta el placer conciente para alcanzar la utopía?

Reflexiones sobre Osho y la serie de Netflix “Wild Wild Country”. Estuve por un mes en el año 2002 en la comunidad “Osho Resort International” de Puna, India, y por eso me impactó significativamente haber visto la excelente serie documental de netflix sobre un experimento social que los seguidores de Osho habían hecho dos décadas atrás en Oregon, Estados Unidos.

Messenger